Tu orquídea ya está en casa… ¿y ahora qué?
No te preocupes si está un poco rígida o las flores lucen tensas. Es normal después del viaje. Aquí te explicamos cómo acompañarla en sus primeros días.
La Guía de los primeros 7 Días
Una guía rápida y confiable para que tu orquídea se adapte perfectamente durante su primera semana en casa. Todo lo esencial, explicado fácil
Día 1 – Déjala respirar
Acaba de llegar a su nuevo hogar… déjala adaptarse a él con calma. No la riegues ni la muevas mucho. Solo dale un espacio luminoso y tranquilo 😊 para que respire después del viaje.
Está reconociendo su nueva energía, y ese pequeño respiro la ayuda más de lo que imaginas.
Día 2 — Observa sin intervenir
Hoy tu orquídea sigue aclimatándose. Aún no necesita agua. Solo revisa que su ubicación reciba buena luz sin sol directo. Si la ves relajada, estás haciendo todo perfecto. Esta etapa es pura paciencia y cariño. 🤍
Día 3 — Su primer contacto contigo
Revisa suavemente las hojas y raíces aéreas. No hagas nada más: solo observa. Si todo se ve firme y verde, va por excelente camino. Tu orquídea se está adaptando a tu casa, a tu clima, a ti.
Día 4 — Un sorbo de agua (si lo necesita)
Hoy podría ser su primer riego… pero únicamente si sus raíces te lo piden.
El sustrato debe sentirse totalmente seco y las raíces visibles deben lucir plateadas o gris claro. Esa es su manera delicada de decirte “necesito agua”.
Riégala despacio, dejando que toda el agua drene por completo. Piénsalo como un pequeño gesto de bienvenida, no una rutina todavía. 😊🙌
Importante: nada de platos ni recipientes debajo que acumulen agua. Eso ahoga sus raíces y puede dañarla sin que te des cuenta.
Día 5 — Estabilidad ante todo
Ya empieza a sentirse cómoda. Mantén el mismo lugar, misma luz, misma temperatura. Las orquídeas aman la estabilidad. Si la ves brillante, firme y tranquila, significa que tu hogar le está sentando de maravilla.
Día 6 — Rutina de luz
Busca asegurarle su “ritmo”: luz suave por varias horas. Si la zona es muy oscura, muévela apenas unos centímetros hacia una ventana más brillante, siempre sin sol directo. Pequeños ajustes, grandes resultados.
Día 7 — Ya es parte de tu espacio
Para este punto ya se adaptó a su nuevo ambiente. Mantén riegos moderados, luz adecuada y cero cambios bruscos. Si sigues este ritmo, te regalará flores por meses… incluso por años.